Como en "San Manuel Bueno, mártir" de Miguel de Unamuno, nos podemos encontrar ese mismo dilema: ¿cuántos clérigos no estarán en esta misma situación, haciéndonos tener fe en algo que no sabemos si existe? Están los que, como Don Manuel, nos harían creer para no conocer la verdad, para no sufrir y mantenernos felices en la ignorancia, para no vivir el dolor de la realidad. Y los que, posiblemente la mayoría, manteniendo la falsa apariencia de fe, viven a costa de los creyentes, viviendo su verdad, la verdad de enriquecerse y empobrecernos, la verdad de la Iglesia corrupta.
Si es el representante de Dios en la tierra, ¿por qué se encierra en su lujoso palacio Benedicto XVI? Si es Jesús en persona, ¿por qué no baja a relacionarse con los pobres?
Dirá el Santo Padre que el aborto es de asesinos, ¿vamos a dejar que vayan a misa las falsas palabras de alguien que no tiene hijos (por lo menos que se conozca)? Si fuese usted mujer y violada, y quedara embarazada, no lucharía por su futuro y no por el que un sucio violador le ha dado?
Si la Iglesia es clemente y bondadosa, ¿por qué permite que tantas personas mueran de hambre cuando todo su dinero podría alimentar al Tercer Mundo dos veces?
Hablamos de crisis? Pues que alguien me dé una respuesta para tirar más de cuarenta millones de euros en la visita del inquisidor de la fe de este año. ¿Por qué vamos a desperdiciar, o peor, gastar todo ese dinero en que la Santa Mafia para que un viejo salude con la mano y nos dé su bendición?
Pues lo siento, pero no quiero la bendición que no acepta el avance de la ciencia, el uso del preservativo o los matrimonios homosexuales o que años atrás persiguiera a todo aquel que no era cristiano.
No acepto una institución que apoyó el régimen franquista, que durante siglos se situó y sigue situando por encima de todos nosotros junto a la nobleza, que llevó a la hoguera a tantísimas personas y que ahora pide el mayor respeto cuando pocas veces lo ha dado.
Benedicto XVI, como representante del Señor y uno más de nosotros, ¿por qué cuando mueras no yacerás en un cementerio de pueblo? ¿Por qué no trabajas día a día como todo ser humano? ¿Por representar a Jesús tienes que "trabajar" dos horas un domingo, bebiendo vino y leyendo un libro de ficción de hace dos mil años?
Yo no quiero que me absuelva de mis pecados alguien que tendrá más que yo, no lo necesito, y mucho menos aquel que se esconde tras un confesionario de falsedad y mentira.
Podría creer en el Cristo que murió en una cruz, pero a usted yo no le creo.